lunes, 28 de marzo de 2011

Un transporte urbano democrático...

El transporte urbano es para todos y para todas, no discrimina raza, sexo, religion o contextura .. todos entran ... y esa ley que dice que hay que darle el asiento a los adultos, ancianos, minusválidos y ancianos o embarazadas se cumple, pero nada dice respecto de personas obesas, bien obesas, para ser más realista, bien gorda y con dos niños de 4 y 8 años, bien gordos... bien gorditos... a nadie se le ocurrio darle asiento... Y como siempre, mi suerte estaba echada, de pronto vi como una prominente barriga encajaba entre mi cara y el respaldar del asiento delantero mientras que sus obesos niños iban a mi costado y de no ser por el fuerte olor a miseria que emanaba de la barriga que tenia en mi cara y que estaba perforando mi humilde olfato yo me hubiese mantenido serena, pero no pude evitarlo y un impulso de supervivencia me obligó a voltear la cara y taparme la nariz muy discretamente. No podia levantarme. Felizmente, un minuto después la mujer obesa, con olor a miseria ubicó un asiento en la fila izquierda, hacia el pasillo asi que ahí se sentó. Encajó ella y luego en la pierna izquierda sentó a uno de sus obesos niños (dandole la espalda al pasajero que estaba en la ventana) y en la pierna derecha, estirándola un poco hacia el pasillo trató de ubicar al segundo hijo obeso de unos 8 años que inmediatamente se quedó dormido. Pobre!! ... o se desmayó por el olor a miseria?? ... no sé... Me distraje pensando en el pasajero que los acompañaba y que estaba en el asiento de la ventana (cerrada por supuesto) y lo que le tocó compartir...

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