Ya lo escribi al inicio, nada como el transporte público para contribuir con la unidad social y muy especialmente las combis. Por supuesto los pasajeros lo reconocen y por eso aceptan y se trepan en las combis y el boletero los va juntanto unos a otros tanto que se chocan cabeza con cabeza.
En mi caso, no fue así, por que esta vez tome la precaucion de levantarme más temprano y con un poco de suerte ubique asiento, pero la cabeza que me acompañaba no venia del costado, sino de arriba hacia abajo, como si quisiera compartir un secreto, entonces como este tema se ha vuelto una inspiración para mi, aproveché la ocasión para ver en qué posición se hallaba el dueño de la cabeza que venia desde arriba y rapidamente voltié a mirar hacia la derecha... !! oh sorpresa!! ante mis ojos había un trasero de color verde que por poco choca con mi naríz. Fue una pena no poder ver cómo estaba ubicado el sujeto de la cabeza, pero seguramente su trasero estaria igualmente chocado con la cara de la (el) pasajero (a) que estaba sentada en la fila derecha... que por supuesto podria tambien ser una niña (o) o una anciana (o).
No me quedó nada más que pensar en positivo y concluir que el transporte masivo despues de la iglesia es el mejor instrumento para mantener a la gente junta, bien juntita...
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